La Sociedad de Cronistas Españoles concede a Benito Madariaga, un reconocimiento por sus 25 años en esta asociación

El escritor Benito Madariaga de la Campa ha sido objeto de un reconocimiento por la Real Sociedad de Cronistas Españoles con motivo de sus 25 años como miembro de la sociedad.

Este escritor, doctor en Veterinaria, fue nombrado cronista oficial en 1981 por el Ayuntamiento de Santander en un pleno que aprobó el nombramiento por unanimidad como cargo honorífico y perpetuo.

Benito Madariaga de la Campa nació en Valladolid el 24 de febrero de 1931. Su familia se estableció en Santander, donde vivió su infancia, estudiando, igual que sus hermanos, en el Colegio San José de los Padres Escolapios.

Su vinculación con la cultura santanderina fue a través de la Institución Cultural de Cantabria, creada en 1967, de la que Madariaga fue secretario, publicando en algunos de sus Institutos, concretamente en los del Centro de Estudios Montañeses, el Instituto de Estudios Agropecuarios y en el de Etnografía y Folklore ‘Hoyos Sainz’.

A la vez que cursaba los estudios de veterinaria en la Facultad de León, del curso 1948- 49 al 1952-53, los simultaneó con los de Ayudante Técnico Sanitario (los antiguos practicantes) en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid, en la que obtuvo el título el 31 de marzo de 1952, que le fue actualizado por el de Ayudante Técnico el 31 de marzo de 1970. Durante su época de estudiante contactó con algunos profesores que marcarían sus proyectos más significados a lo largo de su profesión, como Santos Ovejero del Agua, Miguel Cordero del Campillo, Toribio Ferrero, Lorenzo Herrero de la Mota o Ángel Sánchez Franco. Luego mantuvo amistad con Rafael Sarazá Ortiz, Eduardo Gallego, Carlos Luis de Cuenca, Vicente Serrano Tomé, Joaquín González Álvarez y Bernabé Sanz Pérez.

Obtuvo en junio de 1954 el Diploma de Sanidad por la Escuela Departamental de Santander y se examinó en 1969 en la Facultad de Veterinaria de León como Especialista en Sanidad Veterinaria.

Su primer libro fue ‘Sociología veterinaria’ (1958), con prólogo de Cesáreo Sanz Egaña, donde recoge con formularios de encuestas la triste situación de la veterinaria. En la misma Facultad en la que obtuvo sus estudios de licenciatura se doctoró el 14 de junio de 1967 con una tesis titulada  ‘El Género Patella de la bahía de Santander, características biológicas y bromatológicas’.

En 1957 el Colegio Oficial de Veterinarios de Santander le concedió una beca para estudiar en el Laboratorio costero del Instituto Español de Oceanografía, en el que se mantuvo hasta 1965, en que ingresa por oposición como preparador con destino en Santander. En el laboratorio permanecería entre 1970 y 1975, realizando estudios científicos y de rutina, convirtiéndose en el primer veterinario español dedicado a la biología marina. Su dedicación a la biología marina se traduce en algunas de las obras escritas de contenido científico.  Así, publicó artículos en los Anales de la Facultad de León, donde figura su tesis doctoral (1967).

Completando su formación participó  en Santander, de noviembre a diciembre de 1963, en un cursillo organizado por la Diputación Provincial sobre ‘Arqueología e Investigaciones Submarinas’. Igualmente estuvo presente en la Primera Jornada de la Comunidad Autónoma de Cantabria sobre Acuicultura celebrada en la UIMP en 1985.

Durante la década de los años sesenta, en que escaseaban los profesores de Ciencias Naturales dedicados a la enseñanza, solicitaron su colaboración como profesor adjunto interino en el Instituto masculino Nacional ‘José María de Pereda’, en el Colegio de los Padres Escolapios  y en la filial de la Iglesia de Santa Lucia, en la calle Menéndez Pelayo.

Desde la Consejería de Ganadería de Santander se trasladó en octubre de 1986 a la Consejería de Cultura, Educación y Deporte, primero como Jefe de la Sección Técnica del Libro y Bibliotecas  y luego como Coordinador de Promoción Cultural, hasta junio de 1990.

El hecho de haber trabajado con moluscos marinos, hizo que fuera llamado para la clasificación de ejemplares que aparecían en las cuevas de Cantabria. En abril de 1965 le nombraron Delegado local de Excavaciones Arqueológicas, en las localidades de Campoo y en el partido judicial de Reinosa, por la Dirección General de Bellas Artes, lo que aprovechó para la clasificación de algunos moluscos presentes en los yacimientos. Entre las cuevas que estudió en Cantabria y Asturias figuran las de la Chora, del Otero, Cueva de Morín El Pendo, Tito Bustillo, El Juyo y otras.

El ser veterinario también le sirvió para tener una visión muy diferente a la expuesta hasta ahora de las figuras del techo de Altamira. El buen conocimiento de las pinturas originales, debido a sus frecuentes visitas y el estudio de las reproducciones y calcos efectuados en su día por el abate Breuil, le ha conducido a una nueva teoría sobre la interpretación de las pinturas de la célebre cueva. A su juicio, algunos de los animales representados están muertos, como en el caso por ejemplo de la cierva. En el techo se aprecian también bisontes muertos, hembras y ejemplares juveniles que representarían el momento de la agrupación de machos y hembras de los bisontes en la época de la reproducción, así como momentos de celo y parto. Ello tiene  especial interés ya que confirma el conocimiento  que tuvo el hombre de Altamira de ciertos fenómenos de la reproducción animal.

Madariaga realizó trabajos como ‘Las pinturas rupestres de animales en la región Franco-Cantábrica. Notas para su estudio e identificación, con prólogo de Félix Rodríguez de la Fuente’ (1969); ‘Hermilio Alcalde del Río. Una Escuela de Prehistoria en Santander’ (1972 y 2003); ‘Historia de los descubrimientos prehistóricos en la cornisa cantábrica’ (1975); ‘Origen y características  de las primitivas razas caballares de la Península Ibérica’ (1975); ‘Estudio de la fauna marina de la cueva de Tito Bustillo, Oviedo’ (1975 y 1976); ‘Escritos y documentos de Marcelino Sanz de Sautuola’ (1976), etc…

Madariaga también se aficionó a la literatura. Su primera obra fue una novela titulada ‘Malva’, sobre la guerra civil, de la que se editaron contados ejemplares para sus amigos. Igualmente tiene publicado el relato breve, ‘La entrevista’, en la revista Altamira (2007) y obtuvo el tercer premio de narrativa del Centro Gallego de Santander con el cuento ‘El misterio del zapatito rojo’, que está inserto en el volumen que recoge los certámenes literarios de dicho Centro en 2009.

Sin embargo su amplio trabajo como escritor se centra en los estudios sobre historia local, biografías de personajes y trabajos sobre la  obra de determinados autores, acerca de la historia de la primitiva Universidad Internacional de la República, etc… que se deben incluir más bien en el ensayo. Sus obras son las siguientes:

Con respecto a las biografías, hay que destacar la realización de retratos literarios y biografías de escritores en relación con Santander. En este sentido, tiene escritas las vidas y obras de dos santanderinos ilustres como José María de Pereda, Marcelino Menéndez Pelayo y un tercero, vecino de la ciudad, Benito Pérez Galdós.

Sobre José María de Pereda tiene escrita su biografía, de 484 páginas: ‘Pereda. Biografía de un novelista’ (1991). En relación a Menéndez Pelayo, Madariaga, además de artículos y recensiones que aparecen en el Boletín de la Biblioteca del escritor, ha publicado ‘Trabajos escolares y universitarios de Marcelino Menéndez Pelayo’ (2002) y un estudio biográfico del autor de los Heterodoxos Españoles en el libro titulado ‘Tres estudios bio-bibliográficos sobre Marcelino  Menéndez Pelayo’ (2008). Para el estudio de Galdós en Santander, Madariaga se trasladó a las Palmas de Gran Canaria. Fruto de este trabajo vio la luz el libro ‘Perez Galdós, biografía santanderina’ (1979). En 2005 publicó ‘Pérez Galdós en Santander’, con numerosas ilustraciones gráficas, trabajo en el que resume la aventura existencial del gran novelista afincado en Santander, lamentando  que terminara con la lastimosa pérdida de “San Quintín”, así como con la dispersión de parte de su contenido en libros, cuadros y manuscritos y, lo que es peor, con la desaparición de la casa, al venderse a un particular que la modificó durante el franquismo. También es autor de ‘Galdós en su tiempo’ (2006).Por su labor y relación con la Casa-Museo fue designado el 11 de agosto de 1980 Corresponsal en Santander de la Casa-Museo y en el VII Congreso Internacional, celebrado en el año 2001 en Las Palmas de Gran Canaria, se le nombró por sus estudios ‘Galdosista de honor’.

Siguiendo con sus aportaciones biográficas, en colaboración con Fernando Barreda, escribió en 1974 ‘Victorio Macho en Santander. Notas de unos recuerdos’, con referencias sobre el escultor palentino durante su primera etapa de vida en Santander. En 1976, junto con su esposa Celia Valbuena y con prólogo de Camilo José Cela, vería la luz ‘Cara y máscara de José Gutiérrez Solana’, libro que ya ha conocido la segunda edición  y es de obligada cita bibliográfica en las obras sobre el pintor de Santander, oriundo de Arredondo.

Con Ángel de la Hoz es coautor de dos libros sobre el pintor Francisco Gutiérrez Cossío (1894-1970), titulados: ‘Pancho Cossío. El artista y su obra’ (1990) y ‘Pancho Cossío y su mundo’ (1997).

Personaje también estudiado ha sido Augusto González de Linares, biólogo y geólogo krausista, uno de los primeros defensores en España del darwinismo, director de la Estación de Biología Marina. En esta misma línea de investigación están el escritor y poeta Amós de Escalante, José María de Cossío, señor de la casona de Tudanca  y Pedro Salinas, secretario de la Universidad Internacional durante la República.  Resultado de esos estudios son los siguientes libros y artículos publicados en obras colectivas:  ‘Augusto González de Linares. Vida y obra de un naturalista’ (2004); ‘Amós de Escalante, cien años después’ (2003); ‘José María de Cossío y la poesía de su tiempo (2002) y sobre Pedro Salinas, ‘La praxis intelectual: Salinas en la Universidad de Santander’  (1992).

Otros libros suyos son ‘Aventuras y desventuras de un trotamundo de la poesía. Recuerdo y homenaje a Pío Fernández Muriedas’ (2009). En 2010 apareció su colaboración en el libro ‘Mujeres con voz. Voces desde el silencio Una historia necesaria de la UIMP’.

En sus estudios también destaca El tema del regionalismo en Cantabria, abordado por Madariaga en varias publicaciones: ‘Crónica del Regionalismo en Cantabria’ (1986) y ‘Antología del Regionalismo en Cantabria’ (1989). Este último contiene una selección de autores y textos. Ambos libros tuvieron el mérito de ser los dos primeros libros sobre esta materia en Cantabria.

Sobre la historia de la ciudad escribió: ‘Santander en el centenario del 2 de mayo’ (1984) y ‘Santander, de villa a ciudad’ (1991) encabezando, como cronista oficial de la ciudad, las colaboraciones en el libro ilustrado: ‘Santander, historia de una ciudad’ (2005).

Respecto a sus publicaciones sobre la Península de La Magdalena y la primitiva Universidad de la República, figuran las siguientes obras de la Librería Estudio y de la Universidad Internacional: ‘Real Sitio de La Magdalena’ (1986); ‘La Universidad Internacional de Verano en Santander (1933-1936)’ (1981); ‘La Universidad Internacional de Santander (1932-1936)’, (1999); ‘La Universidad Internacional de Santander. Resumen de sus trabajos en el curso de 1934’ (2000); ‘Garcia Lorca, La Barraca y el Grupo Literario del 27’ (1999).

También es autor de ‘El arte y el mundo interior de María Blanchard, publicado en la revista ‘Altamira’ en 2013, una semblanza de la pintora con sus vivencias artísticas y su existencia feliz y dolorosa. Se acompaña de un apéndice con los documentos de la petición de sus becas en Santander, así como la restauración de su sepulcro en París.

Benito Madariaga es miembro del Centro de Estudios Montañeses, socio de honor de la Sociedad Española de Historia de la Arqueología, académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, corresponsal en Santander de la Casa-Museo de Benito Pérez Galdós en Las Palmas de Gran Canarias , cofundador y miembro numerario de la Real Academia de Ciencias Médicas de Cantabria y Cronista Oficial de Santander (acuerdo del 14 de mayo de 1981 del Ayuntamiento de Santander).

También es miembro de la Asociación colegial de escritores de España, miembro Correspondiente de la Academia de Doctores de España, académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Veterinarias y expresidente de la Real Sociedad Menéndez Pelayo de Santander  (1999-2007).

Con respecto a honores y distinciones, Benito Madariaga es Caballero de la Orden Civil del Mérito Agrícola por el Ministerio de Agricultura (Orden del 18 de julio de 1969), Miembro honorario del claustro de profesores del Colegio José María de Pereda de Torrelavega en 1988, Personalidad Montañesa del Ateneo de Santander en 1990, Galdosiano de Honor nombrado en 2001 y Medalla de Honor de la Universidad Internacional “Menéndez Pelayo”  en 2004.

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