‘En torno a Liébana’, de Eutimio Martino

El autor había resuelto en 1982 el espinoso tema de la ubicación de la campaña de Augusto para la conquista de los cántabros (Roma contra cántabros y astures). Desde entonces no ha cesado en la rebusca del campo, que habrá de ser fecunda por el doble motivo de la dificultad del terreno, que hubo de ser trillado, y de la solidez romana en todo evento.

Como, según él, es en el entorno de los Picos de Europa donde se libraron las principales batallas y Liébana es la región más característica del entorno, ella merece primores de la rebusca. Ampliando las tesis ya publicadas en La rebelión de Pelayo, se reafirma en que las memorias épicas de la resistencia al romano debieron de influir en la gestación de la Reconquista. Esta misma no solo discurrió por calzadas romanas y reposó en idéntica fortalezas, hasta la afirmación religiosa frente al Islam adquirió su temple con un Beato, el monje de un presunto castellum, inicialmente al servicio de Marte, luego al de San Martín, al fin y al cabo también romano y militar. La misma Covadonga hunde su raíz en la resistencia al romano, según detecta in situ Ambrosio de Morales.

 

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