La Asociación Colegial de Escritores califica de “moralmente reprobable” el plagio de las publicaciones de la SCE

Plagio insertado en una primera publicación de la Sociedad Cántabra de Escritores. A la izquierda, el poema original de Joaquín Cueto.

La Asociación Colegial de Escritores de España (ACE) ha emitido un informe sobre el plagio incluido en una de las obras colectivas de la Sociedad Cántabra de Escritores (SCE), donde a modo de conclusión señala que la acción es “ética o moralmente reprobable”, añadiendo que a pesar de esta circunstancia, el plagio de Eva Cueto a los poemas de su padre “no es jurídicamente perseguible”.

El informe también señala que aunque desde el punto de vista de los derechos de autor «no es ningún delito o infracción», «desde el punto de vista de la integridad académica o profesional, se considera una falta de ética o mala conducta».

Se da la curiosa circunstancia de que aunque el informe ha sido solicitado por la propia Sociedad Cántabra de Escritores, la ACE da la razón a los denunciantes del plagio, cuya protesta principal era el hecho estrictamente moral, y no el jurídico, cuestión ésta en la que se extiende la práctica totalidad del escrito, algo que ya se sabía al comprender que la hija es quien tiene los derechos de autor de su padre fallecido, lo que no la exime de una acción deshonesta.

Carta de Menéndez Llamazares

Javier Menéndez Llamazares, uno de los denunciantes del plagio, tras conocer el contenido del informe, se ha dirigido por correo electrónico al presidente de la SCE, Marino Pérez Avellaneda, preguntándole sobre qué medidas va a tomar la directiva de la SCE para limpiar el buen nombre de una asociación que en modo alguno puede amparar en su seno actuaciones «ética o moralmente reprobables». En la carta, Menéndez Llamazares también entiende «que se abrirá una investigación interna para depurar las responsabilidades editoriales de consentir y encubrir una actuación inmoral que afecta a la reputación de la sociedad y sus asociados».

Gómez Samperio, satisfecho por el apoyo de una asociación nacional

Raúl Gómez Samperio, otro de los denunciantes, ha mostrado su satisfacción al comprobar la valoración que una asociación de carácter nacional manifiesta con respecto al plagio al señalar que es “moralmente reprobable”, aunque lamenta que no se haya manifestado con respecto al engaño que los dirigentes de la SCE, en especial su presidente, Marino Pérez Avellaneda, ha realizado en una segunda publicación colectiva donde se han intentado maquillar varios plagios de la misma persona, asegurando en la propia publicación, tras la denuncia de la primera, que los sonetos incluidos eran una “adaptación”, cuando en realidad estaban copiados literalmente.

«El hecho de que una sociedad de escritores intente justificar el plagio, lo defienda, lo publique en sus obras colectivas y cometa el despropósito de reiterar su error e intentar solventarlo con la mentira de llamar adaptación a una mera copia literal de los poemas, es algo inaudito que debería conocer la Asociación Colegial de Escritores», ha dicho Raúl Gómez Samperio, que en su día fue socio fundador de la SCE.

Pie de foto de portada: El presidente de la SCE, Marino Pérez Avellaneda.

Esta entrada fue publicada en Actualidad. Guarda el enlace permanente.

12 Responses to La Asociación Colegial de Escritores califica de “moralmente reprobable” el plagio de las publicaciones de la SCE

  1. Juan Ignacio Villarías dijo:

    La Sociedad de Escritores no tenía por qué saber si el poema era, o no era, original del firmante.
    Yo también he presentado poemas, y no me han pedido certificado de origen, firmado y sellado. Lo mismo podría yo haber presentado obras ajenas, sin ellos saberlo.

  2. Raúl Gómez Samperio dijo:

    Pero ellos lo sabían, Juan Ignacio.
    José Luis Ruiz Vidal fue quien lo detectó en los pliegos poéticos durante el periodo de las correcciones y se lo comentó al presidente, Marino Pérez. Se pudo haber retirado el poema, pero no le hicieron caso. Ruiz Vidal se fue de la SCE discretamente por ese motivo.
    Lo más grave no es que se publicara. Lo más grave fue que reiteraron el plagio intentando disimularlo en Goterales, una segunda obra colectiva, con el añadido de “adaptación” de los poemas de su padre. De adaptación nada. Copia literal.
    Han tenido ocasión de pedir disculpas, pero han tirado hacia adelante descalificando a quienes hemos denunciado los plagios.
    Son sencillamente impresentables justificando el plagio y defendiéndolo. Es una vergüenza que una asociación de escritores haga esto.

    Gracias y salud.

  3. Luis Campos Puente dijo:

    Mi opinión

    Dilecto y caro Samperio
    ya que pides mi opinión,
    ya que pides mi criterio,
    contesto de corazón…
    ¡que no se juega un imperio!

    Esos pliegos publicados
    o los trucados sonetos,
    no debieron ser sellados,
    ni plagiados, ni completos
    si vamos por esos lados.

    ¡Repito que es mi criterio
    y tiene que quedar claro!
    Pero tanto vituperio
    yo en conciencia reparo…
    ¡que no se juega un imperio!

    Creo excesivo el desmadre
    que se monta en rededor.
    Yo buscaría otro encuadre…
    Juzguemos que fue candor
    publicar lo de su padre.

    Cuán penosa es la deriva
    que vive la Asociación,
    ese enfrentamiento y criba
    y esa dispar concreción
    entre gente de la «escriba».

    Yo pido paz y concordia,
    volver al calmo distrito,
    (el pasado…, una parodia).
    Volver, volver os repito…
    ¡Y que vuelva también «Sito»!

    Un abrazo

    • Raúl Gómez Samperio dijo:

      Luis, te honra ese deseo de concordia que yo comparto plenamente. Y con ese ánimo hemos actuado en un principio con la directiva de la Sociedad Cántabra de Escritores (SCE). Sabes muy bien, porque tienes contacto directo con él, que José Luis Ruiz Vidal advirtió del plagio durante las correcciones, es decir, con la posibilidad de no incluir el poema en la primera de las obras colectivas editadas por la SCE, la de los pliegos poéticos. Pero no le hicieron caso. Y él se marchó discretamente. Cuando salieron publicados los pliegos fue cuando redactamos la solicitud para que nos dieran explicaciones en una asamblea, y en ese periodo fue cuando salió la segunda publicación con más plagios, y con la risa de disimularlos con lo de “adaptación”. Eso fue lo que me impulsó a denunciarlo públicamente durante el acto de presentación en la Biblioteca Central. Les he mandado mensajes y correos electrónicos y no he tenido respuesta. Cuando aplazaron la presentación en Torrelavega, tal y como les había pedido, quise ponerme en contacto con ellos pero no me cogieron el teléfono. Quería felicitarles porque pensaba que por fin habían reconocido el error. Pero estaba equivocado. Les había obligado a suspender el acto la directora general de Cultura.

      El plagio es una evidencia y lo que no se puede hacer es negarse a hablar para tratar de solucionarlo. Yo lo intenté en un acto del Ateneo y el presidente se negó a hablar conmigo. Luego, cuando llegó la asamblea, nos negaron la palabra y con la disculpa de que en el orden del día no estaba previsto ni ruegos ni preguntas, se levantó la sesión. Vergonzoso. Tampoco estaba en el orden del día que me acusaran a mí de robar, como hicieron en esa misma asamblea sin darme posibilidad de defenderme de las falsas acusaciones.

      No quieren solucionar nada. No quieren diálogo. Sólo quieren imponer su criterio pisando el prestigio de todos por soberbia. Cómo lamento que la gente que podía cambiar las cosas se esté marchando de la Sociedad Cántabra de Escritores para dejar en esa asociación un grupo que se está quedando solo en una mayoría sostenida por personas que en realidad les da igual los plagios, sencillamente porque no son escritores, ni investigadores, sólo personas que están interesadas en aparentar y en lucirse, aunque sea con textos que no son suyos.

      Ésa es la respuesta de esa junta directiva que preside el señor Pérez Avellaneda: enmendar el error con más errores, negarse a dialogar con la gente, impedir que se expresen ideas contrarias a las suyas y acusar con mentiras a quienes estamos intentando erradicar acciones que desprestigian a todos.

      Pero lo dicho, Luis, te honra ese deseo de concordia. Que no se convierta en complacencia ni en sumisión. Abrazo y gracias.

  4. Luisa Diaz dijo:

    A mi, personalmente, me produce bochorno. Tanto por parte de la autora (?) como por la respuesta huidiza, manipuladora y cateta de la propia Asociación. Tan sencillo como pedir perdón por el error cometido -es evidente que no conocemos el total de la obra escrita- y recoger velas. Me consta que se advirtió y que se negó cualquier corrección con argumentos banales. En unos tiempos en los que conseguir una subvención es un triunfo, siento que much@s de l@s integrantes de la mencionada Asociación, están ahí por esa vanidad que aflora cuando ven su obra publicada. Sin embargo, creo que hay mucho talento en esta tierra que no participa de estas prebendas.

  5. Conchita vidiella dijo:

    Esto pudo ser resuelto
    el mismo día que dijo
    el socio al presidente
    que era plagio lo allí escrito.
    Más aquello no fue así,
    Ni en asamblea dejaron
    a los socios preguntar
    y ellos con terquedad
    diciendo que no era plagio.
    Cualquiera comete error,
    cualquiera apoya a un amigo.
    Qué fácil hubiera sido
    explicar lo acontecido
    y no auto defenderse
    atacando a otro amigo.
    No se dan explicaciones,
    pportunidad tuvieron
    y encima con todo esto
    subestimando a los socios.
    Por eso también yo digo
    !que no se juega un imperio!

  6. Sabela de la Llama dijo:

    En mi opinión, dan la razón en cuanto a que es plagio, lo denomina auto plagio por poseer los derechos, pero insiste con este término en que es copia literal al firmarlo con su nombre y no ser la autora. Por otra parte, coincido con Javier, después de definirlo como “ética o moralmente reprobable» la Asociación Nacional, y habiendo demostrado que tenían conocimiento desde el primer momento de esta copia literal firmada por alguien que no era el autor y haberlo permitido, sería reiterar el actuar mal conscientemente el hecho de no tomar alguna medida contra quienes lo han realizado y son responsables de ello. Creo que deberían hacer un escrito o comunicado contra el plagio y quien lo practica, salvo que lo pretendan seguir apoyando y tapando. Ojalá me equivoque, pero intuyo que la soberbia les impedirá corregir la evidente equivocación. Por el bien de la Sociedad y su prestigio deberían hacerlo. Y a quien el plagio no le parece importante… no entro en los posibles motivos.

  7. M. José Cuesta dijo:

    ¿Qué motivos puede tener el Presidente para no dar una explicación a quienes estamos a la espera de ella? Todos tenemos derecho a que nos informen con sinceridad. ¿Acaso D. Marino Pérez Avellaneda no nos representa a todos? Parece no tener en cuenta nuestra voz y voto. La señora Cueto sigue en la S.C.E. mientras otros van dimitiendo al ser tenidos en cuenta. Todos somos válidos, pero no todos manipulables.
    ¡Claro! Siempre es más cómodo gobernar con acólitos, sin voces discordantes. Yo, llevo catorce años en esta Sociedad. Aunque sólo sea por educación, merezco la explicación que por mediación de un socio autorizado quise pedir, -puesto que vivo lejos- a cuyo socio no se le concedió la palabra, habiéndola pedido varias veces. Lo que está pasando es inaudito. Qué lástima! Quiero pensar que por orgullo ni siquiera se nos haya enviado un mail.

  8. Raúl Gómez Samperio dijo:

    Luis, te honra ese deseo de concordia que yo comparto plenamente. Y con ese ánimo hemos actuado en un principio con la directiva de la Sociedad Cántabra de Escritores (SCE). Sabes muy bien, porque tienes contacto directo con él, que José Luis Ruiz Vidal advirtió del plagio durante las correcciones, es decir, con la posibilidad de no incluir el poema en la primera de las obras colectivas editadas por la SCE, la de los pliegos poéticos. Pero no le hicieron caso. Y él se marchó discretamente. Cuando salieron publicados los pliegos fue cuando redactamos la solicitud para que nos dieran explicaciones en una asamblea, y en ese periodo fue cuando salió la segunda publicación con más plagios, y con la risa de disimularlos con lo de «adaptación». Eso fue lo que me impulsó a denunciarlo públicamente durante el acto de presentación en la Biblioteca Central. Les he mandado mensajes y correos electrónicos y no he tenido respuesta. Cuando aplazaron la presentación en Torrelavega, tal y como les había pedido, quise ponerme en contacto con ellos pero no me cogieron el teléfono. Quería felicitarles porque pensaba que por fin habían reconocido el error. Pero estaba equivocado. Les había obligado a suspender el acto la directora general de Cultura.

    El plagio es una evidencia y lo que no se puede hacer es negarse a hablar para tratar de solucionarlo. Yo lo intenté en un acto del Ateneo y el presidente se negó a hablar conmigo. Luego, cuando llegó la asamblea, nos negaron la palabra y con la disculpa de que en el orden del día no estaba previsto ni ruegos ni preguntas, se levantó la sesión. Vergonzoso. Tampoco estaba en el orden del día que me acusaran a mí de robar, como hicieron en esa misma asamblea sin darme posibilidad de defenderme de las falsas acusaciones.

    No quieren solucionar nada. No quieren diálogo. Sólo quieren imponer su criterio pisando el prestigio de todos por soberbia. Cómo lamento que la gente que podía cambiar las cosas se esté marchando de la Sociedad Cántabra de Escritores para dejar en esa asociación un grupo que se está quedando solo en una mayoría sostenida por personas que en realidad les da igual los plagios, sencillamente porque no son escritores, ni investigadores, sólo personas que están interesadas en aparentar y en lucirse, aunque sea con textos que no son suyos.

    Ésa es la respuesta de esa junta directiva que preside el señor Pérez Avellaneda: enmendar el error con más errores, negarse a dialogar con la gente, impedir que se expresen ideas contrarias a las suyas y acusar con mentiras a quienes estamos intentando erradicar acciones que desprestigian a todos.

    Pero lo dicho, Luis, te honra ese deseo de concordia. Que no se convierta en complacencia ni en sumisión. Abrazo y gracias.

  9. […] Si pecador fuera el viento
    sus culpas perdonaría,
    y contrito le diría
    en aquel mismo momento:
    Perdón vendaval, ¡lo siento!
    que toda la culpa es mía
    y de la tal, ¡me arrepiento!

    Joaquín Cueto Otí
    Diciembre de 1994

    • Raúl Gómez Samperio dijo:

      Eva, tú no tienes toda la culpa. Hay responsables concretos que sabían el origen del poema y se atrevieron a dar el visto bueno a las dos publicaciones.Esas personas siguen siendo miembros de la junta directiva de la Sociedad Cántabra de Escritores.Si creen que echándote a ti la culpa eximen su responsabilidad es que todavía quieren continuar con los engaños.Impresentables absolutos.

      • M. José Cuesta dijo:

        En la tierra donde vivo, con frecuencia se repite este certero refrán que dice así: «Tanta culpa tiene el que mata, como el que tira de la pata».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.