Calderón de la Barca, Pedro

Foto de Calderón de la Barca, Pedro
  • Nacimiento/Fallecimiento
    1600-1681
  • Procedencia
    Madrid

Pedro Calderón de la Barca es -junto con Quevedo y Lope de Vega- uno de los tres grandes escritores cántabros de la literatura española en el Siglo de Oro. Montañés de La Barca (Cantabria), donde estaba su casa solariega, Pedro Calderón nació en Madrid el 17 de enero de 1600. Sobre el linaje montañés o cántabro de Pedro Calderón de La Barca escribió ampliamente el agustino fray Felipe de la Gándara en 1661. Su padre pertenecía a la Casa de Calderón de Sotillo, con jurisdicción en Reinosa, y fue Secretario del Consejo de Hacienda del Rey Felipe II, en tanto que su abuelo, llamado también Pedro Calderón, había sido Escribano del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda. Su abuela, Isabel Ruiz de Navamuel, era hija del famoso artífice de espadas Francisco Ruiz, “el Viejo”, del que el también cántabro Lope de Vega ponderó que “eran dignos de un príncipe el corte y filo de los aceros forjados por él”.

Estudió Pedro Calderón en el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, en Madrid, entre los años 1608 y 1613. Allí aprendió gramática, clásicos griegos y latinos, historia de la Iglesia, y algo de matemáticas, astronomía y patrística.. En 1614 estudió en Alcalá de Henares, de donde salió impuesto en letras clásicas y arte retórica. Durante los años 1616 y 1617 obtuvo el grado de Bachiller en Cánones en la Universidad de Salamanca.

Bien pertrechado con los estudios jurídicos y teológicos, se asienta en Madrid, donde da rienda suelta a sus afanes poéticos en los certámenes habidos con motivo de la canonización del patrono de la Villa, San Isidro, y obtiene en ellos el elogio del juez único e inapelable: Lope de Vega. Parece ser que por esta época renuncia Calderón a la posibilidad de tomar las órdenes sagradas, a las que se veía empujado por su entorno familiar. Elige el camino de las armas y sirve Calderón en los gloriosos tercios españoles de Italia y Flandes entre los años 1623 y 1625.

A su regreso, su vida se vincula a la Corte, donde gana prestigio como poeta. En 1637 es nombrado por el Rey Caballero de Santiago. En 1638 acude en socorro de Fuenterrabía, asediada por los franceses, y como caballero de Santiago participa con el conde-duque en la guerra de Cataluña, “formando parte de una compañía de corazas, en la que se señaló y peleó como muy honrado y valiente caballero, y salió herido en una mano”. Hacia 1646 entra al servicio del sexto duque de Alba y tiene lugar su misteriosa historia de amor que da lugar al nacimiento de un hijo, al que reconoce, curiosamente, tiempo más tarde, cuando don Pedro toma las órdenes sagradas.

En 1650 ingresa en la Orden Tercera de San Francisco, y se ordena presbítero en 1651, momento a partir del cual se inicia lo que Valbuena Prat ha denominado “biografía del silencio” del autor de La vida es sueño: “El poeta se aparta del mundo, se reconcentra en sí mismo; su vida es como un inmenso soliloquio del drama”. En 1653 obtiene una capellanía en Toledo, y se consagra en aquella ciudad a la composición de sus Autos sacramentales, en la que llegó a una perfección de belleza plástica y emotiva absoluta. En 1663 regresa a Madrid como Capellán de Honor de Su Majestad. “Desde esa última fecha -escribe Sainz de Robles- ¡cuán plácida transcurre la vida de don Pedro! El rezo, la misa, los paseos mañaneros por las afueras de la Villa, la asistencia a los ensayos de sus obras, la visita de los pobres, las tertulias con gente de sotana…… Calderón escribe sin descanso y sin cansancio. Calderón lee sin fatiga. Calderón ensueña sin agotamiento. Su casa es su centro. Sus libros. Sus esculturas. Sus macetas de flores”.