Cancio, Jesús

Foto de Cancio, Jesús
  • Nacimiento/Fallecimiento
    1885-1961
  • Procedencia
    Comillas

Jesús Cancio es, junto a José del Río, el más notable representante en Cantabria de la lírica dedicada al mar, compartiendo ambos el título de poetas del mar.

Cancio nació en la villa marinera de Comillas el 8 de diciembre de 1885. Su juventud se desarrolló en su pueblo natal, y en ella frecuentó escritores y artistas de Santander, de la propia Comillas y de la próxima Torrelavega. Colaboró en modestas publicaciones provincianas, publicando a la vez sus colecciones de poemas, casi siempre inspirados por el mar y sus hombres: ‘Olas y cantiles’ (Santander, 1921), ‘Bruma norteña’ (Santander, 1926), ‘Romancero del mar’ y ‘El poema de mi gratitud’ (1930). Sus versos, llenos de emoción y musicalidad, se hicieron populares, y voces admiradoras los intercalaron en lecturas públicas y recitales.

Jesús Cancio colaboró con Adriano García Lomas en las investigaciones folclóricas reunidas en dos tomos con el título ‘Del Solar y de la Raza’ (Pasajes, 1928-1931). En 1930 le fue tributado en Comillas un cordialísimo homenaje, en el que entre otras, tuvo la adhesión del propio rey Alfonso XIII. Posteriormente. los azares de la guerra española llevaron al poeta a un encarcelamiento tan penoso como injusto. Fue indultado en 1941, y casi ciego y provisto de recursos, encontró en la inquebrantable amistad de Luis Corona el apoyo material y espiritual que le permitió envejecer sin preocupaciones y penalidades. Esta circunstancia, y la aparición de cariñosos mecenazgos, favorecieron la publicación de nuevos libros de poemas: ‘Maretazos‘ (Buenos Aires, 1947), patrocinado por Jesús Corona e Ignacio Vázquez Maza, ‘Barlovento‘ (Madrid, 1951), subvencionado por el embajador de Filipinas en España, ‘Bronces de mi costa‘ (1956), fervientemente suscrito, y la deseada antología ‘Poesía del Mar’, cuya aparición cumplió un anhelado sueño del poeta, y en cuya financiación colaboraron Pablo Tarrero, Severino Setién y Fernando Riaño. También se publicó ‘Seis de los santos lugares del poeta‘ (1956). Tales satisfacciones compensaron al poeta de muchas amarguras pasadas, y cuando murió, en su casa de Polanco, donde pasaba sus descansos estivales, el 23 de agosto de 1961, lo hizo rodeado del cariño y del reconocimiento que tanto mereció.

Tras su muerte se llegaron a publicar ‘Nuevos maretazos’ (1974) y ‘Rumbos de libertad y Proa a la muerte’ (1985).

En 2010, con motivo del 125 aniversario del nacimiento del poeta, la Editorial ‘Cantabria Tradicional’ comenzaría a editar toda su obra poética en diez tomos bajo la dirección de José Ramón Saiz Viadero.