Fuentevilla, José Manuel

Foto de Fuentevilla, José Manuel
  • Nacimiento/Fallecimiento
    -1918
  • Procedencia
    Torrelavega

José Manuel Fuentevilla fue un brillante periodista de su época. Nació en Torrelavega, y desde 1891 formaba parte de la redacción de «El Eco Montañés», y antes había sido director del periódico «La Juventud» de Torrelavega. Más tarde emigraría a Cuba donde sería corresponsal del semanario torrelaveguense «La Montaña», al mismo tiempo que se incorpora a la redacción de «El León Español», donde escribiría las secciones de Gacetillas y Crónicas, firmando con el seudónimo de Manuel Morphy. En «El Español» publica artículos de política extranjera y literatura en general, siendo redactor además de la publicación «Familia Cristiana».

Fue el principal artífice de la fundación de la revista cubana «La Montaña» de la que sería su primer director hasta su muerte en 1918. También tuvo buenas relaciones con «El Cantábrico» actuando de corresponsal de este periódico en Cuba.

En 1908 y 1909 se hizo cargo de la administración de «El Eco Montañés», y luego «El Imparcial» de Madrid le nombra su corresponsal en Cuba.

Es autor del libro «España y el Maine», donde critica a las autoridades norteamericanas por la voladura del acorazado que sirvió de pretexto para declarar la guerra a España.

En 1914 fue elegido vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Cuba, y tres años después sería su presidente, en sustitución de Wilfredo Fernández.

Murió el 22 de noviembre de 1918, y la novelista Concha Espina escribiría a modo de necrológica las siguientes palabras:

«Si la figura de este periodista montañés no tuviera el relieve que el de sus entusiasmos siempre encendidos en el altar de nuestra patria, la memoria del compañero sería imborrable sobre una tierra que por fecunda en sentimientos puros, arraiga las flores de la gratitud con eterno empuje primaveral. Hacer obra colectiva por Cantabria; fortalecer el prestigio de la región lejos del solar; abrir a los montañeses horizontes y caminos, tender siempre la mano, la sonrisa y el corazón a su país, esa fue la constante actitud de este hombre espiritual que ha sucumbido en plena madurez con todas las armas del cristiano y todas las ilusiones del soñador, abrazado a su gran revista montañesa como a un estandarte nacional».