Güell y López, Juan Antonio

Foto de Güell y López, Juan Antonio
  • Nacimiento/Fallecimiento
    1874-1958
  • Procedencia
    Comillas

Hijo del primer conde de Güell y de Isabel López Bru, hija del primer marqués de Comillas, Juan Antonio Güell y López nació en Comillas el 24 de junio de 1874, heredando el título nobiliario de conde de Güell y marqués de Comillas, ya que fue el mayor de diez hermanos.

Se licenció en Derecho y a pesar de sus ideas no beligerantes, intervino en la guerra de África en 1912, participando en las negociaciones que hicieron posible la entrada de las tropas españolas en Tetuán.

Se dedicaría, entre otros, a los negocios navieros, siendo presidente de la Compañía Trasatlántica.

Fue un hombre muy interesado por el arte y la cultura y actuó generosamente en la promoción artística. Reunió una gran colección de imaginería que durante bastante tiempo adornó sus residencias de Comillas y Santillana del Mar, siendo trasladada luego a Barcelona.

Fue muy aficionado a la investigación histórica, escribiendo en catalán o en castellano obras como ‘Ensayo sociológico sobre un código de la edad media’ (1901), ‘Notes pedagògiques i projecte d’una escola naval de comerç’ (1903), ‘La sculpture polycrome religieuse espagnole’ (1925), lujosamente editado en París. También escribió en tres tomos ‘Apuntes de recuerdos’ (1926 y 1929), ‘El poeta Verdaguer’ (1927), ‘La musa catalana: Geo-graphos’ (1935), ‘Tres imatges (tres evocacions’) (1935), ‘Elogio de la cultura catalana’ (1935) y ya en el exilio francés, ‘Journal d’un expatrié catalan’ 1936-45 (1946).
Realizó una gran labor de la promoción turística de Santillana del Mar junto con el duque de Alba y la duquesa de Parcent. Restauró la Torre de Merino, celebrando allí reuniones con el más selecto grupo de veraneantes. Adquirió la Torre de Don Borja y su edificio anexo, y ayudó a restaurar varias casas de esta villa románica, así como establecer varias mejoras para la población, como la traída de aguas. En 1927, fue declarado Hijo Adoptivo de Santillana del Mar.

También colaboró en las investigaciones de la Cueva de Altamira y creó un campo de golf en las proximidades de la playa de Oyambre, proyectando la comunicación aérea por medio de un hidroavión con Santander.

Fue un hombre comprometido con la política, siendo de ideas cercanas a la Liga Regionalista con la que se presentaria a las elecciones del Parlamento de Cataluña. Llegó a ser alcalde de Barcelona en 1930, hasta la proclamación de la II República.

La guerra civil le produciría una profunda impresión, trasladándose a Francia y haciéndose cargo de sus negocios en España su hijo, el conde de Ruiseñada.

Retirado en Mallorca, murió en la localidad de Cala d’Or en esta isla el 17 de marzo de 1958.