López Arguello, Alberto

Foto de López Arguello, Alberto
  • Nacimiento/Fallecimiento
    XIX-1932
  • Procedencia
    Zamora

Alberto López Arguello nació en Zamora. Era técnico de Minas y publicista, pero siempre tuvo inquietudes literarias vinculadas al modernismo. Es uno de los poetas que Victoriano Crémer rescató en su peculiar antología leonesa que publicó en sucesivas entregas, junto a otros de su generación como Isaac Martín Granizo y Benito Blanco, el tío político de Ramón del Valle-Inclán. Amigo de su paisano y también poeta, León Felipe, éste le dedicó uno de sus poemas titulado “Qué lástima”, escribiendo: “Al poeta Alberto López Arguello, tan amigo, tan buen amigo siempre, baje o suba la rueda”.

En Santander tuvo un importante compromiso político. Fue miembro del primer comité provincial de la Unión Patriótica constituida en junio de 1924, diputado provincial y presidente de la Diputación Provincial de Santander en el periodo comprendido entre abril de 1925 y diciembre de 1927, cuando presentó su dimisión, junto con otros doce diputados, por discrepancias con el Marqués de Valdecilla sobre el nuevo hospital que se había construido en la ciudad. También fue uno de los tres representantes de Santander en la Asamblea Nacional Consultiva que constituyó en 1927 la Dictadura de Primo de Rivera para dar una salida política al régimen por medio de una legislación.

En Cantabria no dejaría sus inclinaciones literarias y perteneció al Ateneo de Santander, participando también en la directiva de la Sociedad Menéndez Pelayo, en cuyo Boletín publicó varios trabajos.

Entre sus obras se encuentra ‘Mi granero’ (1926), colección de versos de tendencia modernista. Colaboró en ‘La Voz de Cantabria’, en ‘El Diario Montañés’, ‘Tierra Montañesa’ y en la ‘Revista de Santander’, entre otros diarios y revistas. También escribió otros libros vinculados con su actividad política, como ‘El trabajo del niño en los espectáculos públicos’ (1920) y ´Los cotos escolares de previsión y la Diputación de Santander’ (1931)

Otra de sus actividades fue la de editor e impulsor de publicaciones, como la obra póstuma de Enrique Menéndez Pelayo ‘Memorias de uno a quien no sucedió nada’ (1922), cuyo prólogo escribió. También publicó el ‘Epistolario de Fernán Caballero’ (1922), con prólogo y notas del propio López Arguello a las cartas de la novelista cuyo seudónimo correspondía a Cecilia Böhl de Faber.

Fue condecorado con el Gran Cordón de la Corona de Italia. Murió en Santander el 3 de junio de 1932.