Polo Martínez-Conde, Manolita

Foto de Polo Martínez-Conde, Manolita
  • Nacimiento/Fallecimiento
    1896-1983
  • Procedencia
    Zaragoza

Manolita Polo Martínez-Conde nació en Zaragoza el 25 de junio de 1896. Cuando tenía pocos meses de edad su familia se trasladó a vivir a Santander, tierra natal de su madre, Mercedes Martínez-Conde y Diego Madrazo, única sobrina del notable doctor Enrique Diego Madrazo.

Su afición y facilidad por la escritura fue muy destacada, y con quince años publica su primer libro, «Esbozos literarios» (1911), prologado por su tío abuelo, Enrique Diego Madrazo. Años después publicó la novela corta titulada «La redención de una coqueta» (1917) y comienza a colaborar en la revista «La Montaña» de Cuba, junto a escritores de la talla de Concha Espina, Manuel Llano y José del Río.

Gracias a sus trabajos en «El Cantábrico» se convierte en una de las primeras periodistas cántabras, estando en posesión del carnet firmado por José Estrañi. También colaboró en «Mundo Gráfico».

Conoció y trató a personajes como Benito Pérez Galdós, Marcelino y Enrique Menéndez Pelayo, la condesa de Pardo Bazán, Jacinto Benavente y Santiago Ramón y Cajal gracias a la amistad que su padre, Luis Polo Español, y su tío abuelo, mantuvieron con estos sabios intelectuales de la época, conservándose aún correspondencia mantenida con alguno de ellos.

A la muerte de su padre, abogado, director del Sanatorio Madrazo y concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Santander, regresó a Zaragoza contrayendo matrimonio con Antonio del Campo de Armijo, con el que tuvo dos hijos, Marisa y José Antonio. El matrimonio no fue obstáculo para que continuara su actividad literaria y periodística, ya que colaboró en revistas como «Letras» y «Dígame» de Madrid, así como «El Noticiero» y «Hoja del Lunes» de Zaragoza, cuya página literaria coordinaba Francisco Induráin.

En 1951 gana el concurso de Ediciones Rumbo con su cuento «Un beso de Franz Schubert», que se publica en un libro antológico de la editorial. Entre los años 50 y 60 realiza una gran labor como guionista de programas radiofónicos en Radio Zaragoza, y posteriormente pasa a colaborar en la página literaria de «El Heraldo de Aragón» que dirigía Luis Horno Liria.

En 1970 quedó finalista del Premio Ateneo de Valladolid con su novela «Sol en la nieve», y a continuación escribió la novela «Extraños en la sombra» que permanece inédita.

Murió el 22 de enero de 1983 trasmitiendo su amor a escribir a su hija, Marisa del Campo, y a sus dos nietas, Sonia, y Marisa Fernández del Campo, esta última licenciada en Filología Hispánica.