Rodríguez Camaleño, Luis

  • Nacimiento/Fallecimiento
    1791 - 1863
  • Procedencia
    Reinosa

Nació en Reinosa el 25 de agosto de 1791. Sus padres, Juan Rodríguez Macho y Paulina Gómez Camaleño, también eran naturales de Reinosa.

Estudió las primeras letras en Reinosa y luego en Potes, desplazándose a Valladolid para hacer la carrera de Leyes. La guerra de 1808 contra los franceses provocó que no terminara la carrera hasta 1813, siete años después de matricularse, logrando la Licenciatura de Leyes en 1816.

Ocupó de forma interina las cátedras de Partidas y Recopilación y la de Historia del Derecho Español de la Universidad de Valladolid, logrando obtener en propiedad la de Partidas y Recopilación.

Rodríguez Camaleño había sido uno de los vocales de la Junta provisional gubernativa de Valladolid durante la revolución de 1820 y como premio a los servicios prestado ocupó la cátedra de Derecho Político de Valladolid durante dos años.

Fue jefe político de Lugo, defendiendo a la provincia de los ataques realistas. A su regreso a Valladolid, y tras terminar el Trienio Liberal (1820-1823), perdió todos sus cargos al negarse a pasar por el preceptivo juicio de purificación.

Como otros tantos liberales, recuperó su cátedra universitaria en 1833, tras la muerte de Fernando VII, y un año más tarde fue nombrado corregidor de intendencia de Valladolid, donde ejercía con éxito la abogacía. Luego se trasladó a Madrid para ocupar una de las jefaturas de sección del recién constituido Ministerio de Gobernación. También ejerció la secretaría general y la de corrección de estilo del Ministerio, hasta su dimisión en 1835.

De esta época es su obra ‘Consideraciones sobre el nuevo Ministerio del Interior’ (1835), una de las primeras publicaciones dedicadas al estudio de la Administración en España. Rodríguez Camaleño, de talante liberal, elevaba al mismo nivel las reformas políticas y administrativas, algo muy poco habitual entre sus colegas, dando una gran importancia al gobierno municipal, confiando en los poderes locales y desconfiando de los nombramientos que se decidían desde el poder central. Su estudio ‘Consideraciones sobre el nuevo Ministerio del Interior’ supuso el primer intento serio por formular una teoría general sobre la organización del Estado, al margen de la centralización.

Fue diputado a Cortes por Valladolid en 1837 y participó activa pero discretamente en la redacción definitiva del nuevo reglamento del Congreso. Su reputación como jurista le abrió las puertas para pertenecer a varias comisiones del Congreso. Tras su etapa como diputado, ocupó la cátedra de Práctica Forense en la Universidad de Madrid. De esta etapa es su obra ‘Defensa en favor de D. Evaristo Saravia’ (1839).

Regresó a las Cortes en 1840, esta vez en representación por Santander y ocupó la regencia de la Audiencia de Asturias hasta que dimitió en 1843. Uno de los discursos que pronunció durante su época de regente cobró tanta fama que mereció su publicación con el título: ‘Discurso que en la solemne apertura de la Audiencia Territorial de Oviedo pronunció el 2 de enero de 1843’. Ese mismo año regresó a la política siendo senador por Burgos, rechazando ser ministro del Tribunal de Guerra y Marina. Fue ministro del Tribunal Supremo de Justicia en 1854.Terminada la legislatura se retiró para ejercer la abogacía, publicando sus conocimientos en la Revista de Legislación Extranjera y en la Revista de Legislación y Jurisprudencia, la más importante de la época.

Regresó a la vida pública en 1858 tras ser designado senador vitalicio. También escribió ‘Juicio crítico de la revolución española’ (1860), obra que pretende ser un repaso de la historia de España desde 1808 a través de una correspondencia entre un ciudadano español y otro alemán, aunque también tiene mucho de autobiografía.

Murió en Madrid el 5 de diciembre de 1863.