Rodríguez de la Vega y Setién, Francisco

  • Nacimiento/Fallecimiento
    1794 - 1860
  • Procedencia
    Bárcena de Carriedo

Nació en Bárcena de Carriedo el 13 de febrero de 1794.

Sus padres, Juan Rodríguez de la Vega y María de Setién y Arce también eran de Bárcena. Tras estudiar en Cantabria, pasó a Valladolid y más tarde a Madrid para continuar los estudios, obteniendo varios puestos de funcionario como oficial escribiente en Madrid, Vizcaya, Tarragona, Sevilla y Cádiz, siempre siguiendo al Gobierno liberal, hasta que se restauró el absolutismo y participó en las primeras conspiraciones contra Fernando VII, motivo por el que fue encarcelado a finales de 1823.

En la cárcel de Madrid conoció a Pablo Iglesias, líder de ‘los coloraos’, otro grupo que intentó dar un golpe de mano en Almería, en el verano de 1824, y que fue condenado a muerte. Rodríguez de la Vega le prometió perpetuar su memoria escribiendo un libro cuando lograra la libertad, única obra que escribiría.

A la salida de la cárcel continuó sufriendo acosos y persecuciones, exiliándose a Francia en 1830. Regresó dos años más tarde al calor de la amnistía de 1832, pero su fama de revolucionario aún le precedía y volvió a prisión. Salió de nuevo con motivo del acceso al poder de Martínez de la Rosa.

En abril de 1834 regresó a la vida pública siendo secretario de compañía de José Manso, conde de Llobregat y capitán general de Castilla la Vieja. Estuvo un año en el ejército, participando en la I Guerra Carlista, y luego regresó a la Administración por recomendación del Conde, ingresando en la Real Hacienda y en la secretaría de Gracia y Justicia del Consejo Real. También estuvo destinado en el Ayuntamiento de Madrid y publicada la nueva ley de Imprenta, fue designado para calificar los escritos denunciados por la autoridad competente.

En diciembre de 1835 pagó la vieja deuda de escribir la historia que prometió en la cárcel, publicando ‘Los últimos momentos de Pablo Iglesias’, relato de las horas postreras del líder de ‘los coloraos’.

En 1844 inició su carrera política, siendo diputado por la provincia de Santander hasta 1853, mientras su carrera como funcionario continuaba progresando, incorporándose al nuevo negociado del giro de caudales del Ministerio de Hacienda, secretario de Intendencia del Real Patrimonio, secretario del Tribunal Mayor de Cuentas y ministro del mismo Tribunal en 1849.

Se jubiló en 1854, momento en el que se dedicó al préstamo a particulares y a la trata de ganado vacuno cerril.

Murió en Madrid en torno a 1860.