Muere en Madrid a los noventa años el gran jurista Eduardo García de Enterría

El jurista, catedrático y escritor Eduardo García de Enterría, falleció en Madrid a los noventa años. Su trayectoria profesional le convirtió en una referencia, tanto en la jurisprudencia como en la enseñanza del Derecho, en la España de la segunda mitad del siglo XX.

 

Considerado como uno de los juristas más importantes del país, Eduardo García de Enterría nació en Ramales de la Victoria el 27 de abril de 1923, aunque se consideraba de Liébana, de donde procedían las familias de su padre y su madre, siendo reconocido como Hijo Predilecto de varios de los ayuntamientos de esta comarca cántabra.

 

Su padre, notario de profesión, trasladó a su familia a la localidad asturiana de Tineo, donde el joven Eduardo comenzó los estudios de bachillerato. Entre 1935 y 1940 su familia se trasladó a Llanes, y la guerra no impidió que acabara el bachillerato de forma brillante.

 

En 1940 su familia marchó a Cataluña, donde comienza la carrera de Derecho en la Universidad de Barcelona, carrera que acabará en la Universidad Complutense de Madrid en 1944, con premio brillante de licenciatura. En 1947 ganó las oposiciones a letrado del Consejo de Estado donde trabajará hasta 1962, en que solicitó la excedencia voluntaria. Durante este tiempo obtuvo el doctorado, también de manera brillante, con Premio Extraordinario.

 

Casado con Amparo Lorenzo-Vázquez que además fue una de las colaboradoras más importantes de su actividad jurídica, se inició en la docencia universitaria en 1949 en Madrid, obteniendo en 1952 la plaza de profesor adjunto de la Cátedra de Derecho Administrativo. Tras ampliar sus estudios en el extranjero, obtuvo la Cátedra de Derecho Administrativo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid y en 1962, tras nueva oposición, ganó la Cátedra de Derecho Administrativo de la Facultad de Derecho de la Complutense de Madrid.

 

También tuvo inquietudes literarias, escribiendo más de 30 libros y unos 500 artículos relacionados sobre todo con el ensayo. En este sentido destacó su devoción y conocimiento de Jorge Luis Borges, plasmado en los libros  ‘La poesía de Borges y otros ensayos’ (1992) y ‘Fervor de Borges’ (1999). Otras de sus obras fueron ‘Liébana, tierra para volver’ (1994), ‘De montañas y hombres’ (1998) y ‘De Fray Luis a Luis Rosales. Escritos literarios’ (2000).

 

Autor de muchos libros y artículos relacionados con la Jurisprudencia, la obra de García de Enterría está unida a la ‘Revista de Administración Pública’, de la que fue su director. En 1974 fundó la Revista Española de Derecho Administrativo y en 1981 integró el comité de dirección de la Revista Española de Derecho Constitucional. Entre los libros técnicos destaca ‘Curso de Derecho Administrativo’, elaborado con su discípulo T. Ramón Fernández y ‘Lecciones de Derecho Urbanístico’, realizado con Luciano Parejo. También es autor de monografías como ‘La Administración española’, ‘Dos estudios sobre usucapión en Derecho Administrativo’, ‘La lucha contra las inmunidades del poder en Derecho Administrativo’, ‘Revolución francesa y Administración contemporánea’, ‘Legislación delegada, potestad reglamentaria y control judicial’, ‘Reflexiones sobre la Ley y los principios generales del Derecho’, ‘La Constitución como norma y el Derecho Constitucional’, ‘La ejecución autonómica de la Legislación del Estado’, ‘Escrito sobre autonomías territoriales’, ‘La revisión el sistema de autonomías territoriales’, ‘Hacia una nueva justicia administrativa’, ‘La batalla por las medidas cautelares. Derecho comunitario europeo y proceso contencioso-administrativo español’, ‘La Lengua de los Derechos’, ‘La formación del derecho Público Europeo tras la Revolución Francesa’, ‘Democracia, jueces y control de la Administración’…

 

Abogado y catedrático, su labor investigadora y la creación de una escuela administrativa le valieron en 1994 la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales. En 2006 logró el Premio Menéndez Pelayo en reconocimiento a su larga y brillante trayectoria intelectual. También posee la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. En 1994 fue nombrado académico de número de la Real Academia de la Lengua y miembro de la Real Academia de Jurisprudencia.

 

Murió en Madrid el 16 de septiembre de 2013 a la edad de 90 años.

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