
Pinturas de Altamira
“Francisco Santamatilde: el fotógrafo que salvó Altamira”, es el título de la exposición que se inaugurará el próximo martes, día 17, en el Museo Altamira, a partir de las 12 horas y que se mantendrá hasta el mes de junio de este año.
La exposición, que coincide con el centenario del nacimiento de Santamatilde, está comisionada por Manuel González Morales y Ana Santamatilde, e integrará documentación original, escritos, cartas, publicaciones y fotografías de las pinturas que contribuyeron a descubrir el deterioro y sirvieron de denuncia para que las autoridades tomaran medidas para preservar el patrimonio de la cueva.
El horario de visitas es de martes a sábado de 9:30 a 18 horas y los domingos y festivos de 9:30 a 15 horas. La gestión y la coordinación corren a cargo de Pilar Fatás y Adela González.
Francisco Santamatilde fue fotógrafo, marino y autor de obras sobre el patrimonio de Cantabria. Mantuvo una gran inquietud por la conservación de las cuevas prehistóricas, siendo en 1975 el primero que denunció el deterioro de las pinturas rupestres de Altamira, despertando el interés social por este problema.
Se dedicó a la fotografía a partir de los dibujos orientados al retrato, aplicando la fotografía a esta modalidad, hasta que ganó el primer concurso Bahía de Santander y amplió su fotografía a más diversidad.
Su libro ‘Santillana’, del que se encargó, además de las fotografías, de la maqueta y de los textos, fue premiado varias veces. Durante los años 60 obtuvo además varias distinciones y en los setenta ganó el concurso de la Diputación para diseñar la obra ‘Santander’, otra de sus emblemáticas obras y referida a la entonces provincia. Fue integrante y consejero del Instituto de Etnografía y Folclore de la Institución Cultural de Cantabria y realizó para esta entidad numerosos trabajos fotográficos, literarios, de diseño y carteles. En 1985 realizó el texto poético, las fotografías, la maqueta y la dirección del libro ‘La Madrid’, sobre el presidente de México, junto con Carmen González Echegaray.
En 1975, Santamatilde encabezó públicamente la advertencia del grave deterioro que sufría la sala de los polícromos de Altamira, al comparar una fotografía suya de 1965 con una postal de 1975. Su denuncia apenas caló hasta que se hizo eco de ella la publicación nacional ‘Sábado Gráfico’, que tituló de forma contundente el 8 de octubre de 1975: “Altamira, una reliquia universal que se pierde”. Tras la denuncia, el Ministerio, que inicialmente se negó a aceptar la evidencia, creó una comisión técnica de expertos y en 1976 la cueva se cerró ocho meses. El 1 de septiembre de 1977 se puso fin a las visitas. Tras los estudios del profesor Eugenio Villar y crearse el Museo Nacional, la cueva, ya gestionada por el Ministerio, se reabrió en 1982 a visitas limitadas, para posteriormente cerrar la Cueva y proceder a la inauguración del Museo Altamira en 2001.
