
La alcaldesa y el consejero, junto a familiares de Francisco Santamatilde. (Foto: Nacho Romero)
El fotógrafo Francisco Santamatilde Pardo (Santander, 1926-2012), que con sus imágenes alertó del deterioro de las pinturas de Altamira, ya tiene su placa de «Ilustre de Santander» en la esquina de las calles Lope de Vega y Ataúlfo Argenta, descubierta por la alcaldesa de Santander, Gema Igual.
La placa indica el lugar de nacimiento de Santamatilde, en la calle Lope de Vega, número 3, y además de la alcaldesa asistió al acto el consejero de Cultura del Gobierno de Cantabria, Luis Martínez Abad, entre otras autoridades, representantes culturales, artistas, familiares y amigos de la familia de Santamatilde.
Fotógrafo, marino y autor de obras sobre el patrimonio de Cantabria, Santamatilde mantuvo una gran inquietud por la conservación de las cuevas prehistóricas, siendo en 1975 el primero que denunció el deterioro de las pinturas rupestres de Altamira, despertando el interés social por este problema.
Se dedicó a la fotografía a partir de los dibujos orientados al retrato, aplicando la fotografía a esta modalidad, hasta que ganó el primer concurso Bahía de Santander y amplió su fotografía a más diversidad. Como fotógrafo alcanzó notoriedad con su exposición en la galería Sur que dirigía Manuel Arce y que apadrinó el poeta Gerardo Diego.
Su libro ‘Santillana’, del que se encargó, además de las fotografías, de la maqueta y de los textos, fue premiado varias veces. Durante los años 60 obtuvo además varias distinciones y en los setenta ganó el concurso de la Diputación para diseñar la obra ‘Santander’, otra de sus emblemáticas obras y referida a la entonces provincia. Fue integrante y consejero del Instituto de Etnografía y Folclore de la Institución Cultural de Cantabria y realizó para esta entidad numerosos trabajos fotográficos, literarios, de diseño y carteles. En 1985 realizó el texto poético, las fotografías, la maqueta y la dirección del libro ‘La Madrid’, sobre el presidente de México, junto con Carmen González Echegaray.
En 1975, Santamatilde encabezó públicamente la advertencia del grave deterioro que sufría la sala de los polícromos de Altamira, al comparar una fotografía suya de 1965 con una postal de 1975. Su denuncia apenas caló hasta que se hizo eco de ella la publicación nacional ‘Sábado Gráfico’, que tituló de forma contundente el 8 de octubre de 1975: “Altamira, una reliquia universal que se pierde”. Tras la denuncia, el Ministerio, que inicialmente se negó a aceptar la evidencia, creó una comisión técnica de expertos y en 1976 la cueva se cerró ocho meses. El 1 de septiembre de 1977 se puso fin a las visitas. Tras los estudios del profesor Eugenio Villar y crearse el Museo Nacional, la cueva, ya gestionada por el Ministerio, se reabrió en 1982 a visitas limitadas, para posteriormente cerrar la Cueva y proceder a la inauguración del Museo Altamira en 2001.
La Asociación Cantabria Nuestra concedió a Santamatilde en 2003 uno de sus premios anuales por su lucha decidida por la conservación de Altamira y por ser el primero en descubrir su deterioro. También fue notoria su decisiva actuación contra el proyecto de urbanización de la ladera de Cabo Menor y su defensa del valor natural de Costa Quebrada.
Fue considerado un fotógrafo excepcional, manteniendo unas excelentes relaciones con poetas, sobre todo los vinculados al grupo Proel, además de pintores, escultores y actores, con quienes compartió tertulias y foros.
