Pedraja Fernández de Samaniego, Eduardo de la

  • Nacimiento/Fallecimiento
    1839-1917
  • Procedencia
    Liencres

Eduardo de la Pedraja Fernández de Samaniego nació en Liencres en 1839. Indiano, bibliófilo e investigador, fue miembro de la Real Academia de la Historia.

Se trasladó a México en 1863 donde hizo fortuna, y tras viajar por Europa se instaló en Santander, donde inició la recopilación y recuperación de documentos relacionados con la historia de Cantabria. Su amistad con Sanz de Sautuola y Pérez del Molino le aficionan a la prehistoria, donde realizó excavaciones descubriendo varios yacimientos, como los hallados en las cuevas de Cobalejos y la Fuente del Francés. Gracias a su iniciativa se realizó la primera reproducción del techo de las cuevas de Altamira. Dentro de su afán de coleccionista de objetos vinculados con la prehistoria e historia de Cantabria, destaca la recuperación del antiquísimo sello de la villa de San Vicente de la Barquera que data del siglo XIII. También poseyó una gran colección de libros reconocida por el propio Menéndez Pelayo.

Como nos apunta Luis Ramón Bartolomé Marcos, Eduardo fue colaborador habitual de la revista ‘La Tertulia’, en la segunda época, comprendida entre 1876 y 1877, especialmente en la sección denominada «El averiguador de Cantabria», donde respondía a preguntas de los lectores sobre la historia y la bibliografía.

Elaboró varios trabajos de investigación que publicaría en diferentes periódicos. Como «Apuntes sobre el castillo de San Martín y ermita del mismo nombre», insertado en «El Atlántico» en mayo de 1886; «Primeras páginas de las investigaciones históricas sobre la introducción de la imprenta en la provincia de Santander y bibliografía de su prensa oficial y particular», incluida en «De Cantabria» (1890); «Páginas de las investigaciones históricas para la historia del pueblo de Liencres. El Castillo.» (1892) y «Homenaje a don Marcelino Menéndez Pelayo».

Tras su muerte, ocurrida en 1917, sus libros y documentos, tal y como señala Pablo Susinos, fue a la Biblioteca y Museo Municipales de Santander, entidad creada en 1907. Posteriormente, la parte museística (arqueología, numismática, etc.) se quedo en el Museo Municipal (futuro Museo de Bellas Artes) y todos los impresos y manuscritos pasaron a la Biblioteca Municipal de Santander (entoces llamada Biblioteca Menéndez Pelayo-Sección Fondos Modernos).