Lasaga Larreta, Gregorio

Foto de Lasaga Larreta, Gregorio
  • Nacimiento/Fallecimiento
    1839-1902
  • Procedencia
    Viérnoles

Ilustre hijo del valle de Camesa, hombre dedicado a la erudición histórica, tan amante de las antigüedades que dedicó su vida a rastrear todas las pistas del pasado medieval a las que tuvo acceso, gracias a cuyo esfuerzo podemos disponer actualmente de ellas. Pertenece al grupo de investigadores que ampliaron con su dedicación el conocimiento de la historia y cultura de Cantabria, como Assas y De los Ríos.

Nace este preclaro hijo de La Montaña, de la que fue -en palabras de don José María de Cossío- «estudioso desvelado de sus tradiciones y de sus costumbres» lo que nos permite asimilarle en cierto modo a su contemporáneo y casi paisano el también preclaro novelista costumbrista cántabro don José María de Pereda, que ambos son hijos del valle de Camesa y tienen su registro de nacimiento en Torrelavega, ya que Polanco aún pertenecía a Torrelavega al momento de nacer Pereda, a la que éste denominará Villa Vieja al relatar el mercado que se celebraba en la Villa de los de la Vega.

Gregorio Lasaga Larreta nace en uno de los barrios altos del pueblo Viérnoles, el de Ríorriba, en cuya casa nació, vivió y murió. Su biográfo más destacado ha sido don Pablo del Río Gatóo. Estudió en Villacarriedo y siguió estudios eclesiásticos que tuvo que abandonar por falta de salud, lo que no fue obstáculo para que se entregara de lleno a la investigación histórica.

Nacido en 1839, se vio envuelto en el difícil y turbio ambiente político del siglo XIX, «sin descomponer el ritmo de su vida, sin apenas trasponer las lindes de su aldea sino para visitar el vecino Torrelavega, atender muy de tarde en tarde sus intereses, sitos en Cádiz, y en espaciados tiempos visitar tal o cual biblioteca o lugar para allegar datos o noticias que le sirvieran para sus estudios históricos».

Fue la modestia y humildad de este hombre lo que le mantuvo en los límites de aquella su tierra de Viérnoles, sin mayores ambiciones, cuando se le presagiaba lo mejor, de haberlas tenido. Pero, él prefería vivir allí, en Riorriba, cerca del Dobra, «rodeado de cerezos, castaños y eucaliptos, sin familia, amigos ni servidumbre». A don Gregorio se le recuerda en su pueblo natal, se habla de su melancolía, de su carácter serio y afable; y se le tenía por sabio. Sus biógrafos creen que influyó en este singular comportamiento la muerte de su mujer y su hijo al que daba a luz; de ahí también su hermetismo.

Entre sus trabajos interesantes se citan el estudio titulado «Compilación histórica, biográfica y marítima de la provincia de Santander», ( Cádiz 1865 ) escrito en su juventud, considerado su libro más completo, y, sobre todo, la «Monografía de Santa María de Yermo» ( Santander 1894 ) que al decir de Cossío, «da lugar al historiador para presentar un cuadro de la vida y negocios de tan remoto tiempo. Viene a ser este libro como un resumen de cuanto el hidalgo investigara y aprendiera a lo largo de sus estudios»; «Dos Memorias. Cuadros históricos y de costumbres antiguas de la provincia de Santander» (1899 ); «Tradiciones Montañesas» (inédito).

Gregorio Lasaga Larreta, historiador, escritor y etnólogo montañés, que propugnó la mejora del campo aportando a su querida Cantabria numerosas especies arbóreas y también el mejor ganado vacuno de Europa. El mejor conocedor del amplísimo archivo de la Casa de la Vega y del Ducado del Iinfantado. Enamorado de los tiempos remotos de la alta Edad Media, de cuyos tiempos rastreó todo cuanto tuvo a su alcance y nos lo dejó en legado.

Hombre profundamente religioso, muy ligado al santuario mariano de las Caldas, admiraba la religiosidad recibida de nuestros antepasados de generación en generación, popular y sencilla, la de los labriegos que no tenían tiempo para actos tan pomposos y recargados.

Hombre que sentía y le dolía la progresiva descristianización de su tiempo y que añoraba el sentido religioso de nuestros mayores, por lo que señaló la necesidad de que los párrocos visitaran al menos una vez por semana las escuelas con una programación didáctica que proporcionara en los niños y en la juventud, de la que ya decía don Gregorio que en sus manos estaba el porvenir del país, una verdadera formación cristiana.

En los últimos años de su vida al sentirse de alguna manera amenazado trasladó su residencia a la calle Pando de Torrelavega donde en el mes de Septiembre de 1902 le sobrevino la muerte.

La Sociedad Cántabra de Escritores (SCE) tributó en 2004 un homenaje a lasaga Larreta en medio de sus descendientes y familiares más directos.

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