García-Oliva Pérez, Mario

Foto de García-Oliva Pérez, Mario
  • Nacimiento/Fallecimiento
    1928 - 2008
  • Procedencia
    Santander

Jurista, político e historiador cántabro, nació en Santander el 19 de junio de 1928. Realizó sus estudios de Licenciatura en Derecho en las Universidades de Salamanca y Oviedo, y los de Doctorado en la Universidad de Cantabria. También fue diplomado en Derecho Nobiliario y en Derecho Privado.

Ejerció la abogacía durante 29 años en los colegios de Cantabria, Oviedo y Madrid. Se casó con la salmantina María José Mascarós, con la que tuvo nueve hijos.

Su trayectoria política comenzó en 1959, cuando se incorporó al grupo clandestino de Izquierda Democrática, llegando a estar en la Comisión Ejecutiva Nacional de ese partido, donde conoció a Joaquín Ruiz-Giménez, con quien mantuvo una estrecha relación personal.

En la década de los 60 y principios de los 70, García-Oliva fue el abogado santanderino que más intervenciones tuvo ante el Tribunal de Orden Público en defensa de sindicalistas y opositores al régimen de Franco. En 1967 coordinó todas las fuerzas de oposición con ocasión del referéndum franquista, gracias a su relación con muchos de los exiliados socialistas y comunistas en el sur de Francia.

En 1970 fue elegido secretario del Colegio de Abogados de Santander, participando activamente en la organización del IV Congreso de la Abogacía Española en León, donde los sectores progresistas de la profesión consiguieron aprobar acuerdos contra la pena de muerte y contra la continuación del régimen franquista. En esta época impartió clases de Introducción a las Ciencias Jurídicas en el Instituto José María Pereda de Santander.

Tras la muerte de Franco, Izquierda Democrática desapareció como partido político, y García-Oliva se integró en el PSC-PSOE en 1978. Al año siguiente, fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Santander y senador en las listas del PSC-PSOE, siendo vicepresidente de la Comisión de Justicia e Interior. Durante la segunda legislatura fue presidente de la Comisión de Justicia del Senado, miembro de la Diputación Permanente del Senado y vocal de la Comisión de Asuntos Iberoamericanos y de la de Suplicatorios. También fue ponente de la Comisión Mixta redactora del Estatuto de Autonomía de Cantabria. En 1981 fue elegido diputado al Parlamento de Cantabria.

Como responsable de la Delegación Parlamentaria que acudió en 1985, a Roma, al Consejo Superior de la Magistratura, pronunció la conferencia titulada: “Diferencias Constitucionales de Italia y España respecto al concepto de autogobierno de la Magistratura”.

Anti-imperialista convencido, Mario García-Oliva discrepó de la línea oficial del PSOE respecto al referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN. En 1989 ingresó en la carrera judicial por el turno de juristas de reconocido prestigio y fue nombrado magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, cargo que ostentó hasta su jubilación. Con posterioridad, siguió escribiendo en prensa artículos de pensamiento y análisis político, en los que en ocasiones se manifestaba crítico o discrepaba de la línea del que él consideraba su partido, el PSOE.

Escribió el libro ‘Historia de la Abogacía en Cantabria’ (1993), que le valió el nombramiento de colegiado de honor del Colegio de Abogados de Cantabria.

Sus trabajos histórico-jurídicos le valieron ser Académico Correspondiente de las Reales Academias de Jurisprudencia y Legislación y de la Matritense de Genealogía y Heráldica. También fue académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y presidente de la Sección de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales del Ateneo de Santander.

Publicó decenas de trabajos de investigación historiográfica, como ‘Los oficios mecánicos en la nobleza Montañesa’ (1961), ‘Algunos expedientes de hidalguía en las Asturias de Santillana’ (1961), ‘Bienes gananciales y separación matrimonial’ (1981) , ‘Los montañeses en la Universidad’ (1981) y ‘El restablecimiento del Escudo de España’ (1982).

Con los historiadores Carmen González Echegaray y José Luis Casado Soto, diseñó el escudo oficial de Cantabria. También fue autor del escudo del Colegio de Abogados de Cantabria y del de la Universidad de Cantabria.

Entre otras condecoraciones, recibió la Cruz de Honor y la Cruz Distinguida de Primera Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort. Perteneció a la Asociación Internacional de Jóvenes Abogados, a la Asociación Española de Cooperación Europea y al Movimiento Europeo, desde 1962. También fue consejero de honor de la Institución Cultural de Cantabria, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Como consecuencia de un derrame cerebral, falleció en su casa de Santander el 5 de junio de 2008, cuando estaba a punto de cumplir 80 años. Tras su fallecimiento, gran parte de su biblioteca y archivo personal fueron legados a la Universidad de Cantabria, a la Biblioteca Menéndez Pelayo, a la Fundación Pablo Iglesias y a otros organismos.