Díaz de Quijano Garciabriz, José

Foto de Díaz de Quijano Garciabriz, José
  • Nacimiento/Fallecimiento
    1890-1943
  • Procedencia
    Madrid

José Díaz de Quijano Garciabriz nació en Madrid en 1890, aunque con pocos meses de vida se desplazó con su familia a Ruiloba (Cantabria). Escritor montañés de carácter costumbrista, incorporó en sus escritos varios elementos de folclore.

En 1907, se iniciaría en la crítica taurina, trasladándose a trabajar a Barcelona donde fue corresponsal de ‘Fiesta Brava’, el mejor semanario especializado que ha tenido la Ciudad Condal.

De regreso a Madrid, fue conocido crítico taurino del diario ABC, empleando el seudónimo de Don Quijote.

Según se indica en ‘El Cossío’, la gran enciplopedia taurina obra, de José María de Cossío y Antonio Díaz-Cañabete, Díaz-Quijano tenía «un estilo casi coloquial y familiar» y «fue belmontista a machamartillo».

Es autor de ‘Tonadas montañesas’, serie de cuentos inspirados en las canciones populares de Cantabria. También escribió ‘Caminos de la Montaña’, novela donde se incide mucho en la sensibilidad del paisaje, así como la novela ‘Panojas‘ que cuenta el final feliz de los amores entre una aldeana y un estudiante.

Seguramente influido por su padre, también llamado José Díaz de Quijano, director de la ‘Revista de Navegación y Comercio’  de Madrid y conocido músico de la época, escribiría la zarzuela ‘Carmina, la caseruca’, estrenada el 14 de mayo de 1924 en el Teatro Cómico de Madrid, con música del maestro Calleja,  con el mismo asunto que ‘Panojas‘. A partir de 1925 mantuvo una estrecha relación con los hermanos Quintero, ejerciendo de secretario de ambos.

En 1932 se publicó ‘Cinco lustros del toreo’, iniciativa que supuso un homenaje a su labor crítica realizada a lo largo de los años.

Durante la guerra civil española estuvo encarcelado en Madrid, quedando en libertad con la entrada de las tropas nacionales. En su etapa en prisión, escribió varios poemas que se publicarían en la obra ‘Madrid del 800’ y que tituló ‘Versos desde la cárcel’. Esta obra, que eleva su lírica a lo mejor de su producción literaria, incluye poemas dedicados a cada uno de sus hijos, versos desgarradores para su mujer, Mercedes Pérez González, y también para Serafín Álvarez Quintero, cuya muerte conoció en la misma cárcel. La calidad de estos poemas fue muy apreciada y era habitual que sus compañeros de celda le reclamaran para recitarlos.

Murió el 5 de enero de 1943, víctima de una perforación de estómago.

Nota de la redacción: Agradecemos a D. Alfonso y a D. Miguel Díaz de Quijano, hijo y nieto del autor, respectivamente, las correcciones, los nuevos datos y la fotografía que se han incorporado.